Dicen que hay personas que llegan y hacen que todo brille. Así es Luna: un corazón de trapo que lleva la alegría en cada hilo que la conforma, y la reparte con una sonrisa que brilla con la intensidad de un verano de ensueño.
Desde el momento en que nació, Luna aprendió a ver lo hermoso en los pequeños detalles: en una abeja que se alimenta de una flor, en una carcajada en el parque, en un helado un domingo por la tarde. Su risa es contagiosa, y su mirada, un recordatorio de que cada día tiene algo por lo cual sonreír.
Cada hilo de Luna fue bordado con colores que celebran la vida, que aplauden los detalles simples, porque su magia está en transformar lo cotidiano en algo especial. Ella te enseña que la felicidad no se encuentra ni se persigue: se crea día a día; que basta un poco de amor, imaginación y esperanza para iluminar el mundo.
Luna no solo es una muñeca, es un rayo de luz que recuerda que la alegría también se elige; todo depende de decir: “Yo hoy lo decido.”
Ella estará para ti cada que lo necesites, cada día que requieras recordar por qué todo es mejor si decides sonreír.
Acércate a Luna y sonrían juntas… comiencen a escribir una gran historia.